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Plan de Empresa

El Plan de Empresa es un instrumento en el que se desarrollan cada una de las áreas que determinan la actividad empresarial. Este documento requiere de todo un proceso de planificación y análisis para detectar la viabilidad de la idea de negocio.

Introducción

El Plan de Empresa es un instrumento en el que se desarrollan cada una de las áreas que determinan la actividad empresarial. Este documento requiere de todo un proceso de planificación y análisis para detectar la viabilidad de nuestra idea de negocio. Hay que tener presente que el objetivo fundamental de cualquier actividad empresarial es obtener Rentabilidad, sin olvidar que la Liquidez en la empresa (sobre todo en las de reducida dimensión), puede ser determinante para el cumplimiento de dicho objetivo y para la supervivencia de la empresa.

'Tarjeta de Presentación'.

El Plan de Empresa es a su vez una tarjeta de presentación ante posibles socios o socias que estén interesados/ as en participar en el proyecto, ante instituciones financieras a las cuales se suele acudir para pedir financiación del proyecto, ante instituciones públicas que puedan apoyar de forma diversa idea, pero en última instancia, el beneficiario o beneficiaria real es el emprendedor o emprendedora que tiene en sus manos un documento con el que, mediante el análisis y estudio, ha logrado eliminar parcialmente la incertidumbre y marcar los escenarios posibles de las primeras etapas de la vida de su futura empresa.

Se debe tener en cuenta que el Plan de Empresa es un documento dinámico, modificable en el tiempo, ya que la empresa está inmersa en un entorno cambiante y afectado por variables ajenas, o incluso desconocidas en un momento dado. Esto hace que las previsiones realizadas tengan un alcance limitado, lo que supone que el Plan de Empresa es un documento 'vivo' que el emprendedor o emprendedora debe actualizar siempre que se produzcan desviaciones significativas.

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Objetivo

El objetivo último del plan de empresa es concretar la viabilidad y rentabilidad de un proyecto a medio y largo plazo. Esto nos permitirá llegar a conclusiones y decidir si finalmente debe constituirse la empresa, asumiendo unos riesgos controlados, o si debe desecharse la idea de negocio, evitando de esta manera un fracaso seguro. Tanto en uno como en otro caso, el plan de empresa habrá sido una herramienta de gran utilidad.

Internamente sirve para que los promotores reflexionen acerca de su idea inicial, le den forma y la estructuren con coherencia, evaluando todas las posibilidades. El hacerlo por escrito constituye un medio de reflexión. De esta forma, un estudio exhaustivo del proyecto permite saber la viabilidad del proyecto, desde una perspectiva técnica, económica y jurídica.

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Beneficios

Los beneficios de realizar un Plan de Empresa son los siguientes:

1. Reducir la incertidumbre. En principio, toda idea de negocio conlleva cierto grado de incertidumbre que debemos intentar reducir, cuanto más mejor, mediante el trabajo del emprendedor o emprendedora al realizar el Plan de Empresa, consistente en la búsqueda de datos e información, análisis y estudio de todos los aspectos de la actividad empresarial. La incertidumbre no es posible eliminarla totalmente ya que existen factores externos que no podemos controlar, pero sí reducirla para que nuestras decisiones se realicen en un entorno lo más conocido posible.

2. Análisis de la viabilidad de la idea. La viabilidad de una empresa está condicionada al cumplimiento de los cuatro aspectos siguientes:

· Viabilidad técnica. Estudio necesario en las empresas de fabricación y en las de servicios. El proyecto de empresa debe estudiar la posibilidad de realización del producto/servicio previsto. Tendremos que conocer cuál es el proceso de fabricación/realización del mismo, los medios técnicos necesarios, los medios humanos que van a intervenir y su calificación, los materiales necesarios, control de calidad, etc. El estudio de viabilidad técnica conlleva resolver la pregunta de si es posible, desde el punto de vista técnico, desarrollar eficientemente nuestros productos/servicios.

· Viabilidad comercial. Un proyecto es viable comercialmente si justifica la existencia de un mercado para el producto/servicio previsto, y las ventas previstas son realistas con el planteamiento que se realiza de la empresa.

· Viabilidad económica. El proyecto es viable, desde el punto de vista económico, si es capaz de generar beneficios y tiene rentabilidad.

· Viabilidad financiera. El proyecto es viable, desde el punto de vista financiero, si no plantea problemas de tesorería y tiene una estructura financiera equilibrada, en cuanto a endeudamiento, solvencia y liquidez.

Todos estos conceptos deben estar ligados al sector de actividad en que se desarrollará la idea de negocio.

3. Control para la gestión. Desarrollar un Plan de Empresa posibilita el posterior control de la marcha del negocio una vez iniciada la actividad. Este control supone detectar y analizar desviaciones y, posteriormente, tomar medidas correctoras en el momento adecuado, si la empresa no cumple los objetivos previstos. Una actuación en el momento preciso, puede ser clave para que una empresa continúe en el tiempo.

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Estructura del Plan de Empresa

A tal fin proponemos, a modo de ejemplo, una estructura concreta (hay otras muchas formas estructurar esa información que pueden ser perfectamente eficaces e igualmente válidas. Es más, según cual sea el interlocutor del emprendedor, resultará recomendable un diseño variable, adaptado a las concretas necesidades que cada caso plantee. Así, por ejemplo, no parece lo mismo presentar un plan de empresa ante una entidad financiera, acaso más meticulosa a la hora de examinar las cifras económicas del proyecto, que ante un potencial socio industrial, para quien podrían pesar más los aspectos operativos del proyecto).

El contenido de un Plan de Empresa debe ser lo más completo posible y desarrollará las siguientes áreas o planes parciales:

1. Definición del proyecto

2. Presentación del equipo humano

3. Plan de Marketing

4. Plan Operativo

5. Plan de Recursos Humanos

6. Plan Económico - Financiero

7. Plan Jurídico Formal

Este contenido debe poseer coherencia y unidad, ya que las decisiones de cada plan afectan al resto de las áreas, debido a la interconexión que existe entre ellas. Cada plan parcial tiene entidad propia, pero su validez está condicionada a la coherencia que exista entre todos ellos.

1. DEFINICIÓN DEL PROYECTO

El plan debería, en primer lugar, contener una breve presentación del proyecto, capaz de aportar al lector una visión inmediata de lo que podrá encontrar en las páginas siguientes. Asimismo, esta primera toma de contacto debería resultar lo suficientemente atractiva como para invitar a una lectura detenida del resto del documento.

Entre otras cosas, se aconseja describir (siempre, brevemente) cómo nace el proyecto, las motivaciones y los principales objetivos que se pretenden satisfacer, así como los medios para alcanzarlos. Para ello podrán mencionarse, entre otros, la actividad que se pretende desarrollar, el mercado objetivo, un sumario de las cifras económicas, etc.

2. PRESENTACIÓN DEL EQUIPO HUMANO.

El objetivo de este apartado es describir, uno a uno, los miembros del equipo humano que da lugar al nacimiento de la nueva empresa, destacando lo que cada cual aporta para la consecución del objetivo planteado. Debería hacerse especial mención de aquellos ingredientes o elementos que mayor coherencia guarden con el objeto del proyecto (experiencia profesional; formación relacionada con el tipo de negocio a desarrollar, etc.).

Una de las tareas convenientes en este punto será definir las tareas que, en caso de una dirección y gestión colegiada de la empresa, habrán de corresponder a cada uno de los partícipes o socios de la nueva empresa. De esa forma se hace patente la voluntad, desde el principio, de evitar potenciales duplicidades no necesarias que puedan entorpecer el buen desarrollo del negocio.

En cuanto al resto de personas que conforman la empresa (recursos humanos cuya contratación esté prevista), se suele recomendar tratar dicho tema en el apartado "Plan de recursos humanos" que se desarrolla más adelante.

3. PLAN DE MARKETING.

Concepto de Marketing:

Antes de desarrollar los posibles contenidos de un plan de marketing, es conveniente hacer una breve mención del concepto de marketing.

En una descripción clásica, atribuida a Peter Druker , el marketing se concibe como la empresa en su conjunto observada desde el punto de vista de sus resultados finales, es decir, desde el punto de vista del consumidor

Por otro lado, desde un punto de vista dinámico el marketing se entiende como un proceso dirigido a la satisfacción del cliente mediante el desarrollo de la oferta adecuada a tal fin.

Desde un criterio temporal, se suelen distinguir dos dimensiones del marketing:

· Marketing operativo (a corto plazo)

· Marketing estratégico (a medio y largo plazo)

Para elaborar el Plan de Marketing es necesario realizar una serie de pasos que serán detallados a continuación. Estos pasos son:

· Descripción de los productos/servicios.

· Estudio del mercado.

· Localización de la empresa.

· Previsión de ventas.

· Comunicación.

Primero. Descripción de los productos/servicios a ofertar por la empresa . Tendremos que realizar una descripción lo más completa posible de los distintos productos/servicios que pretendemos ofrecer, agrupándolos en familias o líneas de productos/servicios, si éstos son muy numerosos.

La definición de los productos/servicios no debe quedarse en una mera enumeración, sino que es conveniente que se detallen las características comerciales y técnicas de los mismos; especificar calidades, tamaños, composición, marcas, etc.

En las empresas de fabricación o servicios, también será necesario plantear el proceso de fabricación o realización del servicio, analizando las necesidades tanto materiales como técnicas, humanas, control de calidad, etc.

Segundo. Estudio del mercado. Se recogerá la información sobre el sector en el que se enmarca la empresa propuesta. Esta información en ocasiones puede ser difícil de conseguir e, incluso, en algunos casos, existe poca información disponible específica del sector. En cualquier caso, sí es necesario conocer el sector así como su evolución, ya sea con datos secundarios (existentes hasta el momento y realizados por alguna institución o empresa) o con datos primarios (no existen y debemos recogerlos por nuestra cuenta a través de encuestas, entrevistas, etc.).

La información más relevante, sin embargo, será la que podamos recopilar de las empresas más próximas, no sólo a nivel territorial, sino también de aquéllas que ofrecen productos/servicios similares, es decir, de nuestra competencia más directa.

El estudio de la competencia nos dará información sobre precios, forma de cobro a la clientela potencial, hábitos de compra, frecuencia, etc. Esta información se puede obtener a través de métodos de investigación de mercado como son la observación, la pseudo compra (actuar como clientela potencial de la competencia), y en raras ocasiones, por información directa de la misma. También podemos preguntar a personas que estén relacionadas con el sector de actividad o tengan experiencia en el mismo.

Aunque la información que obtengamos sea subjetiva, tendrá un valor importante para nuestro proyecto y podremos reducir incertidumbre, que es uno de los objetivos del Plan de Empresa. Hay que tener en cuenta que también la información secundaria, que antes comentamos, tiene su grado de dificultad y de desviación con la realidad actual de un sector, ya que se trata, en la mayoría de las ocasiones, de un análisis mediante muestreo en el que no están todas las empresas y la fecha de realización del estudio suele estar desfasada o no actualizada.

Una vez analizado el sector y las empresas competidoras, será necesario conocer y describir, lo más ampliamente posible, a las empresas proveedoras, aquellas empresas de las que nos suministraremos de productos para nuestra venta, de materias primas para nuestra fabricación o de personas para la realización de nuestros servicios. En este punto recopilaremos información sobre precios, plazos de entrega, calidades, condiciones de pago, pedidos mínimos, gastos de transporte, etc., es decir, de toda aquella información que sea relevante para nuestra empresa.

Seguidamente analizaremos nuestra clientela potencial. Tendremos que definir cómo es el perfil o perfiles de nuestra clientela, estableciendo una tipología de la misma. Una buena descripción de la clientela es básica para posteriormente poder encaminar las acciones de comunicación a la misma, y poder rentabilizar nuestro presupuesto de comunicación. Toda acción que no se dirija a nuestra clientela potencial es inútil y muy costosa para la empresa, pero si no conocemos cómo son nuestros clientes o clientas y donde están, es imposible encaminar dichas acciones y llegar a rentabilizarlas.

De nuestra clientela, si nos dirigimos a personas y dependiendo del tipo de proyecto, debemos obtener información referente a sus características personales (hombres, mujeres, niños, niñas, edades, niveles de renta, formación, etc.), hábitos de compra (dónde compra, con qué frecuencia, etc.), características culturales (formación, aficiones, etc.), nivel de renta (volumen de ingresos medios, vivienda, etc.) y cualquier otra información que consideremos relevante para nuestro proyecto.

Si nuestra empresa se dirige a empresas o instituciones, debemos obtener información sobre las mismas, relacionada con la dimensión, número de personas que trabajan en ellas, volúmenes de facturación, hábitos de compra, situación territorial, etc. Cuanto mayor sea la información que obtengamos, mayor será el grado de acierto a la hora de plantear nuestros productos/servicios y la forma de diferenciarlos de la competencia, y mayor efecto pueden surtir las acciones de comunicación que nos plantearemos al final del Plan de Marketing.

Otro apartado a tener en cuenta en esta fase es la determinación de nuestros precios de venta. Una vez que tenemos establecido en qué segmento del mercado nos vamos a situar y conociendo los precios de la competencia como punto de referencia, así como los precios de compra de las empresas proveedoras, tendremos que calcular nuestros márgenes.

El margen bruto de un producto/servicio se determina mediante la resta del precio de venta del producto/servicio en cuestión y su coste variable unitario. Su fórmula es simple y la representamos a continuación:

Margen bruto unitario = precio de venta unitario – coste variable unitario

El coste variable estará en función del tipo de empresa en el que nos encontremos. El cálculo de este coste variable se realizará de la forma siguiente:

- Empresa comercial . Vende productos sin transformación. En este caso el coste variable coincide con el coste del producto, incluidos los gastos asociados al aprovisionamiento (transportes, seguros de la mercancía, impuestos no recuperables, etc.).

- Empresa de fabricación . Compra materias primas y las transforma hasta conseguir un producto terminado para la venta. En estas empresas, el coste variable de un producto estará en función del coste de las materias primas, más el coste de fabricar dicho producto (tiempo de fabricación o coste de la mano de obra directa, coste de utilización de maquinarias -que estará traducido en coste de amortización de la misma-, consumos energéticos y costes de mantenimiento y reparación de las mismas).

- Empresas de servicios . Realiza un producto intangible (que es la definición de servicio). En estas empresas, el componente básico del coste variable es el coste de la mano de obra que ejecuta el servicio, aunque en muchas empresas de servicios también tendremos que añadir, al igual que en las empresas de fabricación, los costes asociados al desgaste de maquinaria (amortización), consumos energéticos y mantenimiento y reparaciones de las mismas.

El coste variable unitario se calcula dividiendo el coste variable total entre el número de unidades producidas.

Tercero. Localización de la empresa . La localización de la empresa puede ser una decisión clave para el éxito de determinados negocios. Por ello, es conveniente que esta decisión no se condicione por motivos económicos (un alquiler bajo puede no ser adecuado si el local no es accesible a nuestra clientela potencial), por poseer un local en propiedad (en algunos casos dicha localización y el negocio propuesto son contrarios a nuestro mercado potencial), por comodidad (cercanía a mi lugar de residencia), etc.

A la hora de localizar la empresa, se deberá analizar la conveniencia del tipo de negocio propuesto en la zona prevista y la situación de la empresa, en cuanto a si existen barreras físicas o psicológicas que perjudiquen el acceso de la clientela al local. Hay que estudiar y analizar si existen locales libres, las condiciones de los mismos, si hay la necesidad de algún tipo de inversión para su apertura, por no encontrarse en las condiciones óptimas para el negocio, el coste del alquiler, el plazo del mismo, metros totales, almacenes, mobiliario necesario, decoración, distribución del local, etc.

En las empresas de carácter comercial, es muy conveniente habilitar el espacio de forma que los productos sean visibles, atractivos, sin problemas de accesibilidad en la entrada, cuidar el escaparate, respetar la normativa en cuanto a salidas de emergencia, etc.

Cuarto. Previsión de ventas . Este punto suele ser el más conflictivo a la hora de realizar el Plan de Marketing, siendo uno de los claves y que va a condicionar muchas decisiones, tanto en el área de Marketing como en el resto de las áreas.

Hay que estudiar la estacionalidad de las ventas, es decir, conocer cuáles son los meses buenos y malos para el negocio que se desea plantear. Este análisis puede realizarse mediante observación o por conocimientos específicos del sector, por parte de la persona que desea iniciar dicha actividad empresarial o de otras personas que están relacionadas con ese tipo de negocio. Con este estudio es posible ver cómo puede evolucionar la cifra de negocio a lo largo de un año, siendo determinante este análisis para, posteriormente, ver cómo evoluciona la cifra de tesorería.

La previsión de ventas debe ser el resultado de todo un proceso de análisis de la información conseguida, del sector de actividad, y de la cuantificación de la clientela potencial, una vez que está determinada la localización de la empresa. No hay que olvidar que estamos hablando de estimar la posible facturación del negocio y, por tanto, no existe una certeza total para el cumplimiento de la misma. Sólo si el proceso de análisis se realiza con una buena información y una visión realista de la situación, podremos acercarnos a dicha estimación, pero debemos contar con la desviación que se producirá cuando la empresa inicie realmente su actividad.

Aún siendo una fase con ciertas complicaciones, es una fase determinante para el posterior desarrollo del área de recursos humanos y del área económico financiera. Existen métodos para estimar las ventas, pero ninguno se puede considerar como definitivo, sólo estimativo. Sin embargo, es necesario que el método que sea utilizado para la previsión de ventas sea lógico y coherente, así como que sea realizado con todo el sentido común y el realismo posible.

La previsión de ventas debe realizarse para un período de tres años, como mínimo, realizando un desglose mensual para el primer año, en función del estudio de la estacionalidad.

Para facilitar la información de esta fase, se proponen las siguientes tablas donde recopilar los datos cuantitativos:

Tabla 1. Previsión de ventas desglosada para el primer año.

(Toda esta información será utilizada posteriormente en el área económico financiera).

Quinto. Comunicación . La última etapa del Plan de Marketing es la determinación de las acciones de comunicación que la empresa plantea para dar a conocer sus productos/servicios. Para ello, la empresa dispone de una serie de alternativas de las que deberá seleccionar, en cada caso, la más conveniente para llegar a su clientela potencial. Las opciones son las siguientes:

Publicidad . Dentro de este apartado nos encontramos con diversos medios publicitarios como son:

· Marketing directo. Entre ellos tenemos el buzoneo, mediante dípticos, trípticos, folletos, tarjetas, etc., el mailing (carta) y el telemarketing (información a través del teléfono).

· Prensa. Diarios, prensa especializada, revistas, prensa gratuita, páginas amarillas, guías sectoriales o locales, etc., de distinto ámbito territorial.

· Página Web. Un nuevo medio de comunicación es Internet, desde el cual podemos dar a conocer nuestro futuro negocio.

· Radio. Local, provincial o regional.

· Televisión. Existe la opción pública o privada y con distintos ámbitos territoriales (estatal, autonómico y local).

· Cine.

· Publicidad exterior. Vallas, marquesinas de las paradas de transporte, medios de transporte, etc.

· Promoción. Esta herramienta se suele utilizar para incentivar las ventas en un momento determinado. Algunas de las promociones más utilizadas son: muestras gratuitas, sorteos, dos por uno, vales descuento, regalos, degustaciones, etc.

· Red de ventas. En ocasiones es conveniente contar con personal de venta, bien sea como personal de la empresa o como comisionistas externos.

Distribución. Acercar el producto a la clientela puede ser un factor más de comunicación. Este acercamiento puede realizarlo una empresa, con recursos propios o mediante la subcontratación de empresas de transportes. En función de la elección, se necesitará una inversión y se asumirán una serie de gastos.

Merchandising. Son acciones que se realizan en el lugar de venta. Esta acción es muy importante en las empresas comerciales, en las que una buena gestión del punto de venta y de los productos, una buena imagen de la fachada del local y un escaparate atractivo pueden ser elementos suficientes para activar la venta. Algunas de estas acciones son: cartelera, materiales animados, posición de los productos, mobiliario, etc. De todas estas opciones, hay que cuantificar el coste o la inversión necesaria de las seleccionadas por la empresa. Para ello se puede utilizar las siguientes tablas para su cálculo:

Tabla 5. Presupuesto de comunicación desglosado para el primer año de actividad.

Tabla 6. Presupuesto de comunicación para los tres años.

(Esta información cuantitativa será utilizada posteriormente en el área económica financiera).

Con este punto se completa el Plan de Marketing, que condicionará muchos aspectos del área de recursos humanos y del área económico financiera.

Una vez realizado el Plan de Marketing de tu futura empresa, estarías en condiciones de responder a las siguientes cuestiones:

· ¿Conozco y podría describir qué es lo que ofrece mi empresa y que los demás lo entiendan?

· ¿Podría 'dibujar' el perfil o perfiles de mi clientela potencial, una vez analizado mi mercado?

· ¿Tengo determinado de quiénes me suministraré y sus condiciones?

· ¿He decidido la localización de mi negocio? ¿Es la más adecuada?

· ¿Cuánto estimo vender en los próximos tres años? ¿Podría desglosar el primero?

· ¿Cuánto necesito comprar para dicha facturación?

4. PLAN OPERATIVO.

Es recomendable que el plan de empresa mencione, igualmente, determinados aspectos tocantes a la actividad ordinaria de la empresa, referidos, entre otras cosas a sus necesidades infraestructurales de funcionamiento así como a la estrategia de aprovisionamiento y compras que habrá de seguirse para el buen funcionamiento de la misma.

Podrían enunciarse así:

· mecánica de producción o forma de prestación de servicios,

· local donde se ubicará la empresa.

· necesidades de maquinaria, equipamiento, suministros.

· estrategia de compras y almacenaje

· elección de proveedores

La elección de proveedores es una cuestión importante para garantizar el buen éxito de la empresa. En primer lugar, debería plantearse que va a hacer la empresa directamente y que va a subcontratar. Para empezar, puede ser más conveniente que se limite la actividad a lo que se sepa hacer mejor y subcontratar otras funciones como contabilidad, administración, etc.

Al seleccionar la red de proveedores, es importante seguir las siguientes recomendaciones:

· Comparar distintas opciones.

· Negociar el sistema de pago, es decir, si se va a pagar al contado, a 30, 60 o 90 días. Esto hay que ponerlo en relación con el periodo de cobro a nuestros clientes ya que si no hemos recibido dinero de estos, no podremos hacer frente a las obligaciones contraídas. Hay que evitar los desfases de tesorería.

· Determinar las condiciones de suministro. En este punto debe destacarse que si el volumen de pedidos es elevado, habrá que contar con una estrategia de almacenaje o quizá sea más conveniente la opción de un aprovisionamiento gradual, a medida que se precise la mercancía.

5. PLAN DE RECURSOS HUMANOS.

En este área hay que determinar el número de personas que compondrán la empresa, pero también, analizar cómo deben ser estas personas, qué van a hacer, dónde se irá a reclutarlas y qué coste representa todo ello para la empresa.

Los pasos para el desarrollo del Plan de Recursos Humanos son los siguientes:

Primero. Determinación del número de personas necesarias para la empresa. La respuesta a esta cuestión vendrá dada, no por las personas que promueven el proyecto, sino por las necesidades detectadas en el Plan de Marketing para que se puedan cumplir las previsiones de venta.

Segundo. Organigrama de la empresa. El organigrama es la representación gráfica de la estructura de la empresa. Si la empresa sólo requiere un puesto de trabajo no se realizará dicha representación, pero si existen varios puestos de trabajo sí es necesario establecer en el organigrama los niveles de responsabilidad y dependencia de dichas personas. En el organigrama se incluyen tantas casillas como puestos de trabajo y niveles existan, en función de los escalones de autoridad.

Tercero . Descripción de las funciones, tareas y responsabilidades de cada puesto. Por cada puesto de trabajo de diferente categoría, será necesario establecer cuáles serán las funciones que se le atribuyen, así como las tareas concretas que conlleva cada función. La descripción de puestos debe ser lo más completa posible, resaltando las funciones básicas de cada uno y especificando todas las tareas que cada función representa, aunque nos parezcan obvias y poco significativas, ya que de esta forma se evita duplicidad de funciones y se puede tener un mayor control de las mismas, por las personas responsables. También se establecen las responsabilidades que cada puesto conlleva, para poder determinar la persona responsable de cada acción que se realice en la empresa.

Cuarto . Descripción de los perfiles de los puestos. El perfil de un puesto está condicionado por las funciones y tareas que deberá desarrollar la persona en la empresa. En ocasiones se confunde el perfil de un puesto con el perfil de la persona que, previamente, hemos determinado trabajará en el mismo; es decir, que se describe el perfil en función de los conocimientos y experiencia de la persona y no de los requerimientos objetivos del puesto.

La descripción del perfil del puesto requiere establecer los siguientes aspectos:

- Formación necesaria para poder llevar a cabo dichas funciones.

- Experiencia, puede ser tanto en el puesto de trabajo como en el sector.

- Formación complementaria. Este tipo de formación se refiere a conocimientos de informática, idiomas, etc.

Quinto. Reclutamiento y selección. Este apartado sólo se realizará cuando exista la necesidad de contratar personal, no en el caso de empresas con un sólo puesto de trabajo, a realizar por parte del emprendedor o emprendedora, o en empresas en las que los socios y socias son las únicas personas que trabajarán en el negocio.

En el caso de necesitar personal a contratar, deberá que plantearse dónde reclutar (Servicio Público de Empleo, bolsas de trabajo de universidades o escuelas, amistades o personas conocidas, etc.).

El siguiente paso será decidir sobre quién se encargará de la selección, si será una persona de la empresa o se realizará por personal externo. Este proceso de reclutamiento y selección puede conllevar costes, que deberán ser calculados y posteriormente incluidos en los gastos de la empresa, y que se verán posteriormente en el área económico financiera.

Sexto . Cálculo de los costes salariales. Todas las personas que trabajen en la empresa representan un coste, ya sean por cuenta propia o por cuenta ajena, es decir, aunque sean los emprendedores o emprendedoras las únicas personas que trabajen para la empresa.

La diferencia entre el trabajo por cuenta ajena y por cuenta propia, estriba en el régimen de cotización a la Seguridad Social, que será el Régimen General en el primer caso, y el Régimen de Trabajadores Autónomos en el segundo caso, salvo algunas excepciones en determinadas formas jurídicas, en las que se puede optar por uno u otro (Economía Social).

Los costes salariales se calculan teniendo en cuenta dos conceptos básicos, el salario bruto y el coste de la Seguridad Social a cargo de la empresa. En relación al salario de las personas, es necesario conocer el Convenio Colectivo al que está adscrito la empresa, que dependerá de su actividad, ya que en él se establecen los mínimos a pagar por categoría. Esto no significa que se condicione a dicho mínimo el trabajo de una persona, es sólo un punto mínimo de referencia. En cuanto al coste de Seguridad Social a cargo de la empresa, existen unas tablas para dicho cálculo en función de la categoría y actividad, aunque una buena estimación, si no disponemos de dicha información, es calcular aproximadamente un 35% del salario anual (incluidas las pagas extras que correspondan según el sector).

Las personas que están sometidas al Régimen de Trabajadores Autónomos, podrán elegir su base de cotización en una tabla, entre el mínimo y el máximo, que en ella se especifica. Dicha tabla se actualiza anualmente y deberá ser conocida por la persona emprendedora.

También se debe que conocer los tipos de contratos existentes en cada momento, para analizar y determinar cuál es el más conveniente para cubrir las necesidades de mi empresa.

Una vez realizado el Plan de Recursos Humanos de tu futura empresa, estarás en condiciones de responder a las siguientes cuestiones:

¿Cuántas personas son necesarias en mi empresa para el cumplimiento de los objetivos previstos?

¿He definido las funciones, tareas y responsabilidades de cada puesto?

¿Qué perfiles deben tener las personas que ocupen dichos puestos?

¿Dispongo de ellas o tengo que buscarlas?

¿Dónde las obtendré y cómo las seleccionaré? ¿Tengo algún coste por ello?

¿Qué tipo de contrato les haré?

¿Cuáles son los costes de mi empresa para las personas que la componen?

Nota: En la selección o reclutamiento de los futuros trabajadores y trabajadoras de la empresa, los requerimientos deben venir determinados por perfiles formativos y calificación profesional, no por razones de sexo. Lo mismo sucede en cuanto a los criterios salariales, que siempre deberán depender de criterios objetivos como función, categoría, convenio, etc.

6. PLAN ECONÓMICO FINANCIERO

Una vez completado el análisis de las áreas anteriores, queda un último estudio, el económico financiero, mediante el cual será valorada la viabilidad económica y financiera del proyecto.

El Plan Económico Financiero trata de medir un objetivo básico de todo negocio, que es la rentabilidad del mismo, pero sin olvidar que existe un segundo objetivo necesario para poder hablar de viabilidad, que es el de la liquidez. Es decir, para que un proyecto se considere viable desde el punto de vista económico y financiero debe generar beneficios, aunque no tienen por qué producirse a corto plazo, y además no debe plantear problemas de tesorería o liquidez, es decir, debe hacer frente, a corto plazo, a todos los pagos que se produzcan en la empresa.

Para cumplimentar el Plan Económico Financiero se plantean los siguientes pasos:

Primero. Cálculo de las necesidades de inversión. Cuando se plantea montar una empresa es necesario evaluar cuáles son los requerimientos que dicha empresa conlleva para ponerla en marcha. Estas necesidades están condicionadas, en parte, por las decisiones y previsiones que hemos realizado en el Plan de Marketing.

La inversión inicial de una empresa es lo que se conoce, desde el punto de vista técnico, como el Activo de la empresa. Este Activo recoge los bienes y derechos necesarios para iniciar la actividad. Cada empresa requerirá un volumen distinto de inversión inicial, pero todas deberán cuantificar cuál es dicho volumen, siendo coherente con el planteamiento de empresa que se ha realizado hasta el momento en el resto de los planes.

Las inversiones necesarias para iniciar una actividad se pueden clasificar en distintos tipos. A continuación presentamos dicha clasificación, detallando los elementos que componen cada grupo de la misma. Cada empresa deberá analizar, en su caso, cuáles son las que necesita, ya que aquí vamos a realizar un desarrollo amplio y general.

La clasificación del Activo o inversiones de una empresa es la siguiente:

Inmovilizado Material. Recoge bienes con permanencia en la empresa, por término general, superior a un año. Estos bienes pueden ser:

  • Construcciones. Se refiere al local de la empresa siempre que sea propiedad de la misma. Se deberá diferenciar el valor del terreno del valor de la construcción. Si la actividad se va a realizar en un local en alquiler, no se contemplará valor en este concepto.
  • Acondicionamiento. Cuando el local no es propiedad de la empresa pero sí requiere de obra para acondicionarlo y esta inversión la asume el promotor o promotora del negocio. En este apartado se pueden recoger todas las obras de instalación necesarias.
  • Maquinaria. De todo tipo, que sea necesaria para realizar la actividad.
  • Herramientas y útiles. En algunas actividades existe la necesidad de ciertos bienes de carácter simple que no llegan a tener la consideración de maquinaria.
  • Mobiliario . En este apartado se recogerán todos los bienes necesarios para el equipamiento de oficinas o del local en sí, incluida la decoración del mismo.
  • Equipos informáticos . Se recogen en este punto los equipos para el tratamiento de información, incluidas impresoras, fax, etc.
  • Elementos de transporte . Si la empresa dispone de elementos de transporte, tanto internos como externos, se recogerán en este apartado.
  • Otro inmovilizado material . En ciertas actividades existen también inversiones a largo plazo en otros elementos materiales específicos que no se pueden encuadrar en ninguno de los puntos anteriores.

Inmovilizado Inmaterial . Recoge, básicamente, derechos de uso considerados como inversión de carácter intangible a largo plazo. Los componentes más habituales en pequeñas y medianas empresas son los siguientes:

  • Patentes. Sólo en el caso de que se registre algún producto, proceso productivo, marcas, etc.
  • Arrendamiento financiero. Es lo que conocemos como leasing, y consiste en un alquiler con opción a compra de algún elemento del inmovilizado material. En el caso de no comprar dicho elemento sino de utilizar un leasing, el valor de compra de dicho bien será recogido como inmovilizado inmaterial y no material.
  • Aplicaciones informáticas. Se refiere al software o programas de los equipos informáticos.

Aunque pueden existir otras inmovilizaciones inmateriales, no son habituales en las PYMES, por lo que no se tratarán en esta Guía.

Inmovilizado Financiero . Recoge inversiones de carácter financiero a largo plazo. Lo normal es que en la PYME no existan inversiones de este tipo. Sólo nos encontraremos con una inversión de carácter financiero como es la fianza, en el caso de alquiler de locales de negocio o de otro tipo.

Gastos de establecimiento. En este apartado se recogen los siguientes conceptos:

  • Gastos de constitución . Sólo en el caso de sociedades, como ya comentamos en el Plan Jurídico Mercantil.
  • Gastos de primer establecimiento . Se recogen aquí otros gastos relacionados con la puesta en marcha de la empresa, que puedan considerarse una inversión a largo plazo, que posteriormente tendremos que amortizar.

A todas las inversiones relacionadas hasta el momento, se les denomina el Activo Fijo de la empresa o Inmovilizado, que son bienes y derechos que van a permanecer en la empresa más de un año.

A continuación hay otras inversiones que son necesarias en la empresa, pero que tienen un período de permanencia en la empresa de corto plazo (inferior al año), es decir, tienen una rotación a lo largo del año dentro de la empresa y sus valores cambian constantemente. Es lo que se conoce como Activo Circulante y contiene los siguientes elementos:

Existencias. Aquí serán recogidas las necesidades de producto o materias primas para iniciar la actividad. Este punto puede ser importante para las empresas comerciales o de fabricación, siendo irrelevante o nulo en las empresas de servicios.

Deudores. Se recogen los derechos de cobro que la empresa tiene con terceras personas. Inicialmente en este apartado sólo suele existir un concepto, relacionado con el IVA de las inversiones anteriores, que posteriormente hay que liquidar con Hacienda. Se habla del concepto de Hacienda Pública, deudora por IVA. Posteriormente, cuando la empresa inicie su actividad, podremos contar con otro concepto, el de Clientes, que recogerá los derechos de cobro que la empresa tenga, por realizar cobros aplazados a su clientela.

Tesorería. Para que una empresa no tenga problemas de liquidez necesita, desde su inicio, disponer de unos fondos líquidos suficientes. El volumen de dicha tesorería dependerá de los gastos de cada empresa, de la política de cobro y pago con su clientela y empresas proveedoras y de los compromisos adquiridos con terceros inicialmente, relacionados con la financiación de la empresa (préstamos, acreedores, etc.).

Segundo . Financiación de las inversiones. Una vez calculado el volumen de inversión inicial para poner en marcha la empresa, tendremos que determinar cómo financiaremos dicha cantidad. Las fuentes de financiación habituales para las PYMES son las siguientes:

Recursos propios . Compuesto por el Capital o Capital Social, dependiendo que sea empresa individual o sociedad. Recoge las aportaciones de las personas que van a participar en el proyecto. Estas aportaciones pueden ser dinerarias o en especie. En un principio es el único recurso propio con el que cuenta la empresa. Posteriormente, si la empresa genera beneficios y éstos se quedan en la empresa, existirá un componente más dentro de los recursos propios que se denomina Reservas.

Financiación ajena a largo plazo o exigible a largo plazo o deudas a largo plazo . Dentro de este apartado nos podemos encontrar con varias opciones para financiar nuestras inversiones a largo plazo, que son las siguientes:

- Préstamo a largo plazo . El préstamo representa la obtención de una cantidad determinada a un plazo, también determinado, y a un tipo de interés estipulado, que puede ser fijo o variable. El préstamo conlleva también una serie de gastos iniciales relacionados con la concesión del mismo, que son los gastos de negociación y/o apertura, que tendremos que considerar a la hora de contemplar los gastos de la actividad.

Otro punto de interés relacionado con los préstamos es la carencia, que suele ser de 1 ó 2 años habitualmente, que significa retrasar la devolución del principal en dicho plazo, pagando exclusivamente en ese período intereses del préstamo.

Aunque a la hora de evaluar la viabilidad económico financiera de un proyecto hay que calcularla a 'precios de mercado', es decir, sin contar con ningún tipo de subvención, sí es conveniente conocer y solicitar todas aquellas ayudas y subvenciones para las que se pueda reunir los requisitos establecidos. Una de éstas es la de subvencionar el tipo de interés de los préstamos, que representará una rebaja en el tipo porcentual del préstamo, si nos es concedida la subvención, y por tanto, unos menores gastos financieros que soportaremos en dicha financiación.

- Leasing. Algunos de los bienes necesarios para iniciar la actividad se pueden financiar mediante leasing, es decir, alquiler con opción a compra. Esta forma de financiación es similar a la del préstamo, en cuanto al cálculo de intereses y cuotas a pagar, con dos diferencias: una, que la cuota del leasing está sometida al IVA, por tratarse de un alquiler; y dos, que estos contratos pueden conllevar ventajas fiscales, si se cumplen los requisitos establecidos en la legislación vigente.

- Proveedores de inmovilizado a largo plazo . Se recogen en este punto compras a plazo superior a un año, relacionadas con algún bien del inmovilizado material.

- Otros préstamos . Son los posibles préstamos obtenidos de algún miembro de la familia o de amistades. Este tipo de financiación se presupone remunerada a no ser que se demuestre lo contrario.

Nota: En ocasiones existen ayudas para personas que quieren crear una empresa, como forma de compensar las dificultades que a veces tienen para la obtención de préstamos por parte de la entidades financieras, existiendo algunas específicas para mujeres y jóvenes menores de 30 años.

Existen otras formas de financiación a largo plazo, algunas de ellas no usadas normalmente por las pequeñas y medianas empresas, como son la emisión de obligaciones y bonos, y otras para las que se deberán cumplir determinados requisitos. Sólo mencionamos algunas opciones, para conocimiento de las mismas, como son las Sociedades de Garantía Recíproca y las Sociedades Capital – Riesgo.

La suma de los recursos propios y las deudas a largo plazo se conoce con el nombre de Pasivo Fijo, con vencimiento superior al año.

Financiación ajena a corto plazo o exigible a corto plazo o deudas a corto plazo . También conocido como Pasivo Circulante. Recoge todas las deudas a corto plazo que la empresa tenga. Algunas de las fuentes de financiación a corto plazo más habituales son:

- Proveedores. Recoge las deudas con las empresas suministradoras de productos o materias primas, por obtener un pago aplazado en nuestras negociaciones con ellas.

- Proveedores de inmovilizado a corto plazo . En este caso se recogen las deudas por financiación del activo fijo con vencimiento inferior al año.

- Póliza de crédito. Se diferencia del préstamo en que se obtiene una cantidad de dinero a nuestra disposición, del que iremos disponiendo en función de las necesidades de la empresa. Los intereses se calculan en función de lo dispuesto, aunque existe normalmente un interés de penalización por lo no dispuesto, y por el tiempo en el que se ha utilizado. Este instrumento es válido para solventar carencias puntuales de liquidez, pero puede no ser interesante cuando las deficiencias son permanentes o se quiera financiar elementos del activo fijo.

- Leasing. Se recoge la parte de vencimiento a corto plazo del leasing.

- Préstamos a corto plazo . Se recoge la parte de vencimiento a corto plazo de los préstamos a largo plazo o préstamos que nos concedan con vencimiento inferior a un año.

Existen otras formas de financiación a corto plazo, que pueden ser poco accesibles o muy costosas para las pequeñas y medianas empresas, que sólo son nombradas para su conocimiento, como son el factoring , el confirming y el forfaiting .

A continuación es presentado un cuadro de inversiones y otro de financiación, para los tres años de previsión, en los que son recogidas las iniciales y las futuras:

El total de las inversiones y el de la financiación tienen que ser iguales en el inicio de la actividad.

Posteriormente, al tratarse de inversiones y financiación incrementadas, no tienen que coincidir, ya que no se trata en este caso de Balances en los que sí debe coincidir el Activo con el Pasivo.

A continuación será presentado un modelo de Balance en el que se recogerán las inversiones y financiación iniciales del proyecto, que coincidirá con las de los cuadros anteriormente detallados de inversión y financiación.

Tercero. Cuenta de Resultados para los próximos tres años. El resultado de una empresa es la diferencia entre los ingresos de la actividad y los gastos necesarios para la misma. Los ingresos en una empresa provienen de las ventas, aunque también pueden existir ingresos de carácter financiero o extraordinario, más habituales en las grandes empresas que en las pequeñas y medianas.

Los gastos para el desarrollo de una actividad son de carácter diverso. A continuación será realizada una enumeración, lo más completa posible, pero abierta a las particularidades de cada negocio. La estructura de Cuenta de Resultados que presentada, recoge la clasificación de costes mencionada en el área de Marketing, diferenciando los costes fijos y variables de la empresa, por lo que cada emprendedor o emprendedora deberá analizar cuáles son sus costes fijos o costes de estructura y sus costes variables.

Los gastos más comunes, en función de la clasificación de costes en fijos y variables, se relacionan a continuación, siendo ésta una relación abierta a las peculiaridades de cada negocio.

COSTES VARIABLES, en función del tipo de empresa, pueden ser:

· Consumo de materias primas o productos . Se recogerán como coste, no las compras, sino los consumos, es decir, el resultado del siguiente cálculo:

Consumo = Existencias iniciales + Compras – Existencias finales

· Mano de obra directa. Se incluyen los costes de los salarios brutos y de la Seguridad Social a cargo de la empresa, de las personas que intervienen en el proceso productivo o prestación del servicio.

· Otros gastos generales . Para empresas de fabricación o realización de servicios. Se contemplan aquí los especificados en el área de marketing y relacionados con la amortización de la maquinaria, consumos energéticos, mantenimiento y reparaciones de la misma.

COSTES FIJOS, en función del tipo de empresas, pueden ser:

· Arrendamientos. Si el local es alquilado o si existe leasing de algunos elementos del inmovilizado.

· Comunicación. Coste de las acciones previstas de comunicación.

· Transportes. En el caso de empresas que tengan como política el acercamiento del producto a la clientela.

· Servicios de profesionales independientes . Normalmente se recogen aquí los gastos de gestoría o asesorías externas.

· Material de oficina. Se recogen los gastos por los consumibles de oficina.

· Reparaciones y mantenimiento . Del local e instalaciones.

· Mano de obra indirecta . Se recogerá en este apartado el resto de los costes salariales, el de las personas que no intervienen en el proceso productivo, incluida la Seguridad Social a cargo de la empresa.

· Suministros . Se recogen los gastos de luz, agua, teléfono y gas.

· Tributos. Contempla todos los tributos y tasas de la actividad, como la Licencia de Apertura, las Tasas Municipales, etc.

· Amortizaciones. La amortización es el coste por la pérdida de valor de los elementos del inmovilizado, susceptibles de ser amortizados. Para ello existen unas tablas que determinan los porcentajes máximos que las empresas pueden desgravarse a la hora del impuesto. En las empresas de fabricación o de servicios, las amortizaciones de la maquinaria y de las herramientas y útiles se recogen dentro de los costes variables. También se recogen aquí las amortizaciones de los gastos de establecimiento, cuyo plazo máximo es de cinco años.

· Otros gastos. Se detallarán aquellos otros gastos necesarios para la actividad que no se puedan encuadrar en los puntos anteriores.

· Gastos financieros . Recoge los intereses de la financiación externa. También los gastos de negociación y/o apertura que puedan existir.

· Impuesto. Dependiendo del tipo de fiscalidad al que esté sometida la empresa, se recogerá el Impuesto de Sociedades (para las sociedades de carácter mercantil) o el Impuesto de la Renta.

A continuación será explicado brevemente el significado de los distintos escalones que se encuentran en el modelo de Cuenta de Resultados posterior.

El margen bruto de la empresa representa la rentabilidad de los productos/servicios de la misma. Se calcula como diferencia entre el volumen de ventas y el total de costes variables. El margen bruto es con lo que la empresa cuenta para cubrir los costes fijos o costes de estructura de la empresa, y aportar beneficios.

El Margen Bruto es una magnitud fundamental para analizar si la actividad es rentable por sí misma. Cualquier empresa debe tener un Margen Bruto positivo, para entender 'que hay negocio' o posible actividad empresarial.

La cuantía del Margen Bruto determinará la posible dimensión de la estructura o gastos fijos de la empresa, así por ejemplo, ninguna empresa debe dotarse de una estructura que no pueda soportar la actividad y que conduzca a una situación final de pérdidas, aún teniendo un Margen Bruto positivo.

El beneficio antes de impuestos es el resultado de la actividad. Se obtiene de restar a las ventas todos los costes, variables y fijos, incluidos los gastos financieros. Ni todas las empresas generan beneficios el primer año, pero no por ello se dice que la empresa no es rentable. La rentabilidad de la empresa debe evaluarse en un período de tiempo, mínimo de tres años, por lo que tendremos que ver cómo evoluciona el beneficio antes de impuestos en dicho período. Este beneficio puede no ser elevado en términos cuantitativos totales, es decir, en euros, sin embargo, de forma porcentual con respecto a la cifra de ventas, puede ser aceptable comparado con los datos de empresas del sector.

La existencia de pérdidas en el primer año en determinadas actividades, no tiene que condicionar para seguir el estudio de viabilidad de la empresa, ya que estas pérdidas son habituales y pueden ser asumidas por el empresario a medio plazo.

El beneficio neto o beneficio después de impuestos, es el resultante de restar al beneficio de la empresa, el impuesto. Este beneficio sería el resultado final de la empresa, que podría quedarse en la misma como parte de la autofinanciación.

Cuarto. Presupuesto de Tesorería . Cuando se analiza la viabilidad de una empresa es necesario hacer un análisis de la liquidez de la misma, ya que la carencia de liquidez puede ser causa de muerte de un negocio inicialmente rentable. Para estudiar la liquidez de una empresa se realiza el Presupuesto de Tesorería, en el que se recogen los cobros y pagos de la empresa.

La tesorería mide el flujo de dinero en la empresa, es decir, entradas y salidas. Este flujo no coincide, en la mayoría de los casos, con el flujo de ingresos y gastos.

La rentabilidad de un negocio se mide por la posibilidad de generar beneficios, es decir, es consecuencia de la diferencia entre las ventas y los gastos de la empresa. La liquidez de un negocio se mide por la capacidad de hacer frente a todos los pagos, y esto se mide por la diferencia entre los cobros y los pagos.

Las diferencias que pueden existir entre ingresos o ventas y los cobros son las siguientes:

· Las ventas que recoge la Cuenta de Resultados están sin IVA, sin embargo la empresa tiene que cobrar la factura total, es decir, IVA incluido (salvo en aquellas empresas que no estén obligadas a presentar dicha liquidación).

· No todas las empresas cobran al contado, puede existir un momento del tiempo para la venta y otro para el cobro, por lo que el flujo de dinero no coincide con el momento de la facturación.

· Existen conceptos que representan cobros en la empresa y no suponen ventas o ingresos (por ejemplo, si obtenemos un préstamo, dicha cantidad no repercute en la Cuenta de Resultados pero sí en la tesorería de la empresa).

Las diferencias que pueden existir entre gastos y pagos son las siguientes:

· Al igual que en los cobros e ingresos, existen gastos que soportan IVA que deberán imputarse en la cuenta de resultados sin IVA, pero a la hora de pagar se pagan IVA incluido.

· No en todas las empresas se pagan todos los gastos al contado, puede existir una diferencia entre el momento del gasto y del pago.

· Existen pagos que no representan gastos, por ejemplo, la devolución del principal de un préstamo no es gasto pero sí repercute en la tesorería de la empresa.

A continuación se desarrollan los distintos presupuestos para el cálculo de la liquidez de la empresa:

En el inicio del cuadro se recogen las ventas atendiendo al principio del devengo, es decir, cuando se produce el hecho económico, la transmisión. Posteriormente, se recogen los cobros de dichas ventas, teniendo en cuenta que la entrada de dinero no tiene por qué realizarse en el mismo momento de la venta.

Lo mismo ocurrirá con las compras y gastos, existen dos partes en cada cuadro, una primera parte que recoge el devengo del gasto y otra que recoge el pago del mismo.

Si al realizar el presupuesto de tesorería desglosado para el primer año se detectada algún déficit, o falta de liquidez en algún mes, y habrá que replantear algunos de los aspectos siguientes:

· Aumento de la financiación ajena, con el consiguiente incremento de gastos financieros, o propia, incrementando capital.

· Cambio en los plazos de las deudas de las entidades financieras, o posibles aplazamientos en los plazos de proveedores, etc.

· Estudiar la posibilidad de reducir gastos, sin que se vea afectada la actividad.

· Estudiar la posibilidad de cobrar a un plazo inferior a la clientela, sin que repercuta en la cifra de ventas.

Hay que ver, en cada caso, cuál es la opción posible y más favorable, ya que se puede ser una empresa con pérdidas el primer año, pero no una empresa en suspensión de pagos o con problemas de pago.

Estos cambios afectarían al Balance Inicial o, en su caso, a la Cuenta de Resultados o Presupuesto de Tesorería.

Quinto. Balances de Situación al final de cada año . En ellos se recoge la situación patrimonial de la empresa al final de cada año. Si la empresa estima realizar nuevas inversiones en los años siguientes al inicial, deberá incorporar dichas cantidades a los balances finales afectados, así como las nuevas deudas que surjan como resultado de la financiación de las mismas.

A continuación se presenta un modelo de Balance para una mayor claridad de la información:

Los balances recogen la evolución del patrimonio de la empresa, es decir, nos informan sobre los cambios que se producen en el patrimonio, tanto cuantitativamente como cualitativamente, por posibles nuevas inversiones, desinversiones, amortizaciones, etc.

Sexto. Análisis mediante ratios . Para realizar un análisis de la viabilidad económica y financiera del proyecto se utilizan unos instrumentos, denominados ratios, que no son más que cocientes entre variables significativas, expresados normalmente en porcentajes. Existen muchos y variados ratios. En esta Guía recogemos algunos de los más significativos para determinar la viabilidad antes mencionada.

*El ratio coste volumen no es más que el margen bruto de la empresa dividido entre las ventas.

El análisis y estudio de estos ratios, y su valor y evolución en tres años, nos ayudarán a evaluar la viabilidad económica de la empresa.

Una vez realizado el Plan Económico Financiero de tu futura empresa, estarás en condiciones de responder a las siguientes cuestiones:

· ¿Qué volumen de inversión necesito para comenzar mi negocio? ¿Y para los siguientes años?

· ¿Con qué financiación propia cuento inicialmente?

· ¿Cuánto tendría que financiar con fondos ajenos? ¿Dispongo de alguna garantía o aval?

· ¿Cuáles son los gastos de mi empresa para las ventas previstas para los tres años? ¿Tengo beneficios pérdidas?

· ¿Existe algún problema en la liquidez de mi negocio? En caso afirmativo, ¿cómo lo solucionaré?

· Después de calcular los ratios económicos y financieros, ¿se puede decir que mi empresa es viable, tanto económicamente como financieramente?

· ¿Qué impuestos afectan a la empresa?

7. PLAN JURÍDICO FORMAL.

Cuando se plantea crear una empresa, hay que adoptar la elección de la forma jurídica más apropiada, dentro de las opciones del ordenamiento jurídico.

Las posibilidades son múltiples y los criterios para la elección son los siguientes:

· Responsabilidad. La responsabilidad frente a terceras personas varía en función del tipo de elección que se realice. Si queremos diferenciar nuestro patrimonio personal del de la empresa, y limitar la responsabilidad sólo al patrimonio empresarial, tendremos que abandonar la idea de determinadas formas jurídicas que posteriormente se desarrollarán.

· Número de personas que integran el proyecto. Si el número de personas que desean desarrollar el proyecto es más de una, tendremos que optar por algún tipo societario de los existentes, y en el caso de ser una sola persona podrá optar entre la empresa individual y algún tipo de sociedad unipersonal de las existentes.

· Imagen. En ocasiones, ser algún tipo específico de sociedad viene determinado por la imagen que deseamos transmitir de la empresa frente a terceras personas, bien sea empresas proveedoras, clientela, etc.

· Obligatoriedad. En algunas actividades se exige un determinado tipo de forma jurídica obligatoria.

· Fiscalidad. Cuando el resto de los criterios no son determinantes, se puede elegir la forma jurídica en función del tipo de fiscalidad que queremos para la empresa: la elección se realiza con criterios de minimizar el pago de impuestos, dentro de la legalidad y alternativas que nos ofrece la legislación actual.

Cada emprendedor o emprendedora deberá evaluar la repercusión de cada uno de estos puntos para su proyecto y elegir, posteriormente, dentro de las posibilidades existentes.

Los pasos que se pueden establecer, a la hora de elegir la forma jurídica, son los siguientes:

Primero. Análisis de las diferentes formas jurídicas. Una primera diferenciación entre las diversas formas jurídicas radica en la siguiente cuestión:

· Empresa individual o persona física. También conocido como empresario o empresaria individual. En este caso se trata de una persona exclusivamente, que es la encargada de gestionar la empresa y asume todas las decisiones, riesgos y beneficios si los hubiere, respondiendo de forma ilimitada con todo el patrimonio, tanto personal como empresarial.

· Sociedad o persona jurídica . En este caso puede tratarse de una o más personas que comparten decisiones, riesgos y beneficios, en su caso. La responsabilidad dependerá del tipo de forma jurídica elegida.

Si la decisión es crear una sociedad, hay que conocer las distintas opciones que se nos plantean. Para ello se debe buscar la clasificación de las Formas Jurídicas conforme mencionadas en apartados anteriores.

Segundo. Trámites para la constitución. Una vez elegida la forma jurídica más apropiada para la empresa, será necesario conocer cuáles son los trámites para constituirla, así como los organismos correspondientes donde tendrá que dirigirse, la documentación a aportar en cada caso y el plazo de validez de los mismos.

Tercero. Trámites generales para la puesta en marcha. A la hora de poner en marcha una empresa, es necesario realizar una serie de trámites ante diferentes organismos oficiales, que son los siguientes:

· Ministerio de Economía y Hacienda.

· Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

· Ayuntamiento.

· Otros organismos oficiales.

Cuarto. Trámites de carácter específico . Dichos trámites están relacionados con el ejercicio de actividades concretas que necesitan, además de los anteriores, otros trámites de forma particular.

Quinto. Gastos de constitución y otros gastos de puesta en marcha . La constitución de cualquier tipo de sociedad, conlleva una serie de gastos que deberán tenerse en cuenta a la hora de la creación de una empresa.

Estos gastos están asociados a los siguientes trámites:

· Certificación negativa del nombre.

· Redacción de Estatutos.

· Honorarios de Notaría.

· Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (I.T.P.A.J.D.).

· Registro Mercantil.

También se debe evaluar otros gastos relacionados con el resto de trámites, de carácter general y/o específicos, que puedan repercutir en cada empresa en particular.

Todos estos conceptos de gastos, deberán contemplarse en el área económico financiera.

Una vez realizado el Plan Jurídico Mercantil para tu futura empresa, estarás en condiciones de responder a las siguientes cuestiones:

· ¿Cuál es la forma jurídica más conveniente para mi empresa?

· ¿Qué trámites debo realizar para su constitución?

· ¿Y para su puesta en marcha?

· ¿Necesito algún otro trámite específico para esta actividad?

· ¿Qué costes representan dichos trámites?

FUENTE: Guía para creación de empresas, Instituto Madrileño de Desarrollo. IMADE

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